Sabías que…

A lo largo de los años se han ido construyendo mitos en torno al tabaco. Y lo cierto es que hay muchos mitos, pero una sola verdad científicamente comprobada: fumar produce enfermedades y puede causar la muerte(1). A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones para 2030(2).

El tabaco NO sirve para afrontar el estrés. Nicotinell El tabaco NO sirve para afrontar el estrés. Nicotinell

El tabaco NO sirve para afrontar el estrés(1)

¿Sabes cómo afecta el tabaco al cerebro? Unos 10 segundos después de dar una “calada”, la nicotina afecta a las neuronas y los neurotransmisores; en concreto a la acetilcolina, lo que causa una reducción en otros neurotransmisores estimulantes, como la noradrenalina y la dopamina.

La nicotina estimula la liberación de dopamina, lo cual se asocia con sentimientos de placer y refuerza la adicción y el apego al cigarrillo. Cada calada proporciona una sensación ilusoria de “relajación”. La sensación de que el pitillo alivia el estrés es una ilusión, una fantasía, una falsa percepción generada por la propia adicción.

El tabaco NO aumenta el atractivo sexual. Nicotinell

El tabaco NO aumenta el atractivo sexual(1)

La nicotina es claramente perjudicial para el sexo y fomenta la impotencia sexual en los varones y la esterilidad en las mujeres. El consumo de tabaco hace que el riego en la arteria que irriga el pene sea insuficiente.

Los jóvenes que fuman mucho pueden tener lesiones arterioscleróticas en estas arterias por las que fluye la sangre que origina la erección, son de menos calibre y, por tanto, la sangre circula peor. Hay estudios que demuestran cómo los jóvenes que no fuman tienen erecciones normales y los que el mismo día fuman “tan solo” 2 cigarrillos tienen una erección un 30% menor.

El cigarrillo NO es un símbolo de rebeldía. Nicotinell

El cigarrillo NO es un símbolo de rebeldía(1)

El consumo de tabaco interfiere gravemente en la salud física, mental y reproductiva y la adicción es lo más lejano a un símbolo de libertad.

Además, en el caso de las mujeres, aquellas que fuman pueden tener las mismas enfermedades que los hombres causadas por el tabaco, y en comparación con las no fumadoras, corren mayor riesgo de desarrollar cáncer cervical, cáncer de mama y osteoporosis, así como de sufrir abortos espontáneos, dar a luz a un niño sin vida o a un niño con bajo peso al nacer que padezca problemas médicos serios e infertilidad.

Las mujeres que fuman también pueden tener menstruaciones dolorosas y menopausia prematura, y si son fumadoras y toman anticonceptivos orales tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir insuficiencia cardiaca (eso implica cansancio y fatiga crónicas). Las mujeres fumadoras también tienen un alto riesgo de padecer derrame cerebral, hemorragia de las membranas que rodean el cerebro, endurecimiento de las arterias y muerte como consecuencia de un aneurisma aórtico (dilatación y rotura de la arteria aorta).